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BENDITO AGRESOR

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POR CRUCES X ROSAS

Te tuve miedo tantos años. Me bajaba un frío por la espalda cada vez que me imaginaba cruzándome contigo en alguna esquina de la ciudad. Te ví por mucho tiempo en otros que con rasgos físicos similares se me cruzaban. Me paralizaba. El amor duró poco, pero el miedo que me daba tu locura ¡no tienes una idea! Fue a los 21 cuando por pocos meses hiciste lo que todos los violentos; un romance de película - tan romántico y detallista que daba razones para dudar, pero en ese momento no dudé. Parecías amarme como nadie nunca me había amado. Yo era tu todo entonces me amarraste. Tus agresiones físicas no se demoraron en aparecer. ¿Por qué habré aguantado tanto? - me pregunto. Tanto miedo tenía a tus amenazas que me sentía más en peligro terminando que permaneciendo ahí, inmóvil, tiesa, helada, completamente anulada. Tus celos enfermizos, cada uno de los escándalos que hiciste en lugares públicos… mientras escribo me veo parada en la calle de noche llorando porque tus enojos me dejaban sin más que dolor. Lloraba y en silencio decía “cómo voy a salir de esta locura” Me veo y quiero ir 10 años atrás a abrazarme - a darme alguna herramienta de las que hoy tengo para defenderme - Te daría mucha vergüenza saber que eres una copia, una copia de cada hombre violento. Cada historia que he escuchado de violencia me recuerda la nuestra, ya es un cuento que podría contar escena por escena sin faltarme una sola. Lo de siempre, un romance exagerado, un amor que absorbe y aleja, un inseguro que quiere sanar dolores haciendo sentir a su víctima inferior, miedo, peleas, gritos, llantos, arrepentimiento, y otra vez peleas, gritos, llantos, arrepentimiento; así las veces que sea necesario. En medio de esto hay escenas “clásicas de los violentos de ayer y hoy”, el “nadie te va a amar” “eres una perra” mezclado con un poco de “eres el amor de mi vida”, cuando las cosas se ponen serias vienen con “yo contigo me quería casar, yo pensé que serías la mamá de mis hijos” y todo tipo de chantaje emocional barato. Llantos de rabia, yo a ti te vi llorar de rabia y nunca por amor. Te volvía loco que yo pudiera querer irme de esa mierda que me ofrecias. Te volvía loco que me sintiera un poquito valiente de repente (porque la mayoría de las veces me sentía débil) No sé cuántas veces terminamos esta corta e intensa relación, pero muchas me llamaste luego del término diciéndome que te ibas a suicidar. Te cuento que eso también es un “clásico”, yo en ese momento no lo sabía pero sí, la gran mayoría amenaza con lo mismo y ninguno lo hace. Tus mentiras me las creía, era niña, no se hablaba mucho de esto, daba verguenza ser la única, daba miedo contar y que no te creyeran. Hoy es distinto. Un día ya cansada de todo lo que significaba estar contigo, y otra vez con el cuento de que te ibas a suicidar, decidí cortar el teléfono. Me acuerdo - no lo invento - que apoyé la cabeza en la almohada y dije en voz alta “Mátate porfa” y me dormí. Obvio no te mataste, pero yo te maté. Me desentendí y avancé. Hoy te podría ver en la calle e incluso saludar. No te tengo miedo, para nada. Hoy te tengo una pizca de agradecimiento - no tanto a ti pero si a la vida - que de esto que tanto me dolió me animó a defender a otras. Hoy uso parte de mi tiempo en pelear contra la violencia de género y lamentablemente se debe un poco a ti. Me querías ver débil, pero bendito agresor.. si no fuera por ti no estaría en esta lucha. Si no fuera por ti - hoy yo no sería tal cual yo. Nota aclaratoria: En una entrevista a nuestra comunidad, la gran mayoría de las mujeres víctimas de violencia en una relación dicen que “gracias” a esa dolorosa situación conocieron el feminismo, hoy son activas en la lucha y están como compañeras guardianas de las que aún están sufriendo. No creemos que es necesaria la violencia para que ocurra la deconstrucción, pero en el proceso de sanar varias hemos reconocido que hemos crecido producto de esa vivencia. Y este relato busca plasmar un pensamiento libre de una mujer víctima de violencia.

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