CRUCESoROSAS

Fanzine

violencia

autoestima

mito romántico

amor

entrevistas

EL MANSPLAINING: UNA REALIDAD QUE MUCHAS MUJERES VIVIMOS

violencia

Michelle Rodríguez Chiw
@michellerchiw

Un signo de violencia que, antes del siglo XXI, rara vez se le acuñaba a las problemáticas de género es lo que hoy día se conoce como ​mansplaining​. Esta palabra, compuesta por ​man​ (hombre) y ​explaining​ (explicar) fue empleada por primera vez en 2008; su popularización causó gran revuelo debido a que muchas personas interpretaban el término como una manera de silenciar a los hombres, pese a que lo único que se buscaba era visibilizar una problemática en la que el género masculino imponía su palabra y credibilidad sobre la de una mujer. De hecho, el término surge de la necesidad de nombrar un tipo de violencia que se consideraba inexistente. Esta actitud masculina en la que un hombre continúa perpetuando los roles de poder vinculados al género con la finalidad de comprobar su supuesta condición de superioridad. Para ello, busca explicarle a una o varias mujeres un tema que ellas dominan perfectamente o que da por hecho que no conocen. Se emplea un tono paternalista y condescendiente al momento de construir su discurso. En la mayoría de las ocasiones, las mujeres no piden esta explicación ni preguntan nada sobre el tema; sino que éstas se encuentran en una conversación en la que el hombre interviene con una postura presuntuosa, a pesar de no conocer tanto sobre el asunto. Una de las experiencias más conocidas es la de la escritora estadounidense Rebecca Solnit. La misma cuenta que se encontraba en una fiesta hablando de su último libro cuando un hombre desconocido la interrumpió para explicarle más sobre el tema, menospreciar sus comentarios y recomendarle un libro que hace poco había leído acerca de lo mismo, pero que estaba mejor explicado que lo que ella estaba diciendo. El hombre estaba citando al libro de la autora sin saberlo; se intentó decirle más de tres veces que ella era quien lo había escrito hasta que por fin escuchó. Lo más irónico es que éste no había leído el libro completo, sino que tuvo un acercamiento a él por medio del New York Times Review. Se suele pensar que este vocablo no es más que una palabra de mujeres resentidas o “feminazis”, pues se ha interpretado de forma errónea el mensaje del mismo. Mansplaining​ no hace referencia a un hombre explicando un tema dentro de una conversación o una clase o dando su opinión cuando se le fue pedida, sino a casos concretos en los que llega a intervenir debido a que presupone que las mujeres saben y conocen menos sobre cualquier cosa sólo por ser mujeres. A mí, en lo particular, me ha tocado recibir casos de ​mansplaining ​o estar presente en algunos. Uno que me parece adecuado para reafirmar lo narrado por Solnit es el que pude apreciar en una reunión: estaba una pareja de conocidos platicando conmigo y otras personas, salió a relucir el tema de las tesis, por lo que la chica me explicó el contenido de la suya; el cual me pareció interesante, por lo que continué haciéndole preguntas. En un punto, el chico (su novio) intervino para corregirla, ya que, según él, no había usado el término adecuado, ella intentó argumentar el porqué sí era correcto y las bases teóricas del mismo; no llegaron a una buena resolución porque el chico no quiso reconocer que estaba equivocado y que ella, por supuesto, conocía más de su propia tesis. De la misma manera, podemos contar cientos de historias parecidas en los que se le da poca credibilidad a la palabra de las mujeres. Muchas de nosotras, incluso, lo hemos vivido en la escuela, en el trabajo, con nuestra pareja, con desconocidos; cosa que no debería ser así. Tanto las mujeres como los hombres podemos aspirar al conocimiento. Esa falsa creencia de que las mujeres hemos hecho pocas contribuciones a la humanidad es errónea y muestra una visión corta de una problemática más compleja: por siglos se nos ha silenciado; se nos ha prohibido inmiscuirnos en áreas científicas o en puestos de gran renombre; se nos ha privado de derechos como la educación y el voto, se nos ha obligado a cambiar nuestra identidad para poder mostrar nuestro trabajo o hemos tenido que buscar quién presente una obra de nuestra autoría. Aun, con todos estos obstáculos, hemos buscando el camino para obtener lo que deseamos, ¡ser escuchadas! Y míranos ahora, siendo lo que queremos ser, sin dejar de luchar por lo que todavía falta.

COMPARTIR ESTA NOTA