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Llena tu plato,
llena tu vida.

autoestima

POR @funcionalgirl

8 años: “La niña come como adulto. Jajaja! ¡Que chistoso!” 10 años mamá me dijo gorda. “A las niñas gordas nadie las quiere.” 12 años, inicie mi primera dieta y con ella un camino de 20 años de vivir con hambre. Escuchamos, leemos, nos dicen que tenemos que ser fuertes, que no debemos rendirnos nunca y que no debemos permitir que nadie nos lastime o nos falte al respeto. Yo siempre me preguntaba ¿Eso dónde se aprende, donde te lo enseñan? Lo que sí aprendí muy bien y rápido, en casa, con mis amigos y mi gente cercana fue que mientras tuviera sobrepeso no era merecedora de amor, respeto, empatía, sororidad y ser tomada en serio. Mi adolescencia fue feliz, me mantuve delgada, ¡Gracias a Dios! con la ayuda de mamá, que no me permitía comer la misma comida que a mi hermana delgada. Generalmente mi comida era una taza de arroz hervido con brócoli y zanahoria. Por eso cuando me embaracé a los 25 años decidí disfrutar mi embarazo al máximo dejando atrás más de 12 años de estar a dieta. ¿Qué pasó? Subí 40 kilos en 9 meses. Pum! Mi cabeza: Sobrepeso = infelicidad. Lo que pasó los siguientes 10 años fue un camino tortuoso lleno de dolor y sufrimiento. Tuve éxito laboral del que no me sentí nunca merecedora por pesar 96 kilos, tuve relaciones sentimentales súper tóxicas llenas de violencia porque nadie me iba a querer por estar gorda. Te quiero compartir algo que aprendí a lo largo de estos años ¿Cómo vamos a romper un círculo de violencia si colocamos una lechuga y una lata de atún en nuestro plato? ¿Cómo te enfrentas a la vida siempre con hambre? ¿Cómo inicias tu día si antes de salir de casa te mirar al espejo y reprochas tu aspecto? ¿Vas a luchar contra tu agresor (físico o emocional) sin energía, débil, con colitis, gastritis y sin haber tenido un sueño reparador? Amiga, mirando todo el día tu celular, haciendo la dieta de moda que le funcionó a tu vecina no vas a cambiar tu realidad. El hambre emocional sí existe, es ese apetito feroz de tenerte olvidada y de haber entregado el control y responsabilidad de tu vida a otra persona. Toma el control de tu vida, aliméntate, nútrete y fortalécete por dentro. Haz por ti eso que haces con tanto fervor por los demás esperando tener el más mínimo reconocimiento. Deja de medirte según los kilos que marca la balanza. Planea, ejecuta, escapa de la vida que no te gusta, huye de la violencia, cambia el mundo y sé la mujer maravilla, pero saciada, satisfecha y llena. Yo te aseguro que, si aprendes a llenar tu plato - llenar tu vida, vas a sentirte realmente satisfecha. Mtra. Fernanda González Castro Coach Nutricional & Activación Física

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