CRUCESoROSAS

Fanzine

violencia

autoestima

mito romántico

amor

entrevistas

Los cánones de belleza y el patriarcado

autoestima

POR Michelle Rodríguez Chiw @michellerchiw

Hay diversas maneras de percatarnos de que el patriarcado existe y está alrededor de todas aquellas acciones que consideramos propias; incluso el buscar perfeccionar de manera continua nuestro cuerpo revela una presión social (principalmente orientada hacia el género femenino) que nos dice cuáles son los cánones adecuados para poder ser consideradas “mujeres hechas y derechas”, el no cumplirlos nos trae repercusiones sociales como críticas, rechazo o burlas. ¿Por qué debemos ser bellas? Los ideales de belleza han existido mucho antes del internet, de hecho, el arte y la historia nos han mostrado maneras en que se proyectaban los prototipos de belleza femenina, por ejemplo, el arte griego. Sin irnos tan lejos, aún en el Renacimiento podemos advertir las características generalizadas que una mujer debía poseer. Es claro que con el tiempo estos cánones han cambiado; sin embargo, no deja de existir una insistencia y presión porque luzcamos de acuerdo a lo que se espera de nosotras. Gran parte de esta clase de violencia se puede comprobar en el porcentaje de cirugías estéticas; según la Sociedad Internacional de la Cirugía el 87.4% de las personas que se somete a este tipo de cirugías son mujeres. Esto comprueba que el sistema patriarcal en el que vivimos es el que ha fomentado en nosotras la poca aceptación de nuestros cuerpos. Mientras que los hombres pueden envejecer con dignidad, pueden subir de peso, no necesitan cuidarse, las mujeres necesitan buscar alternativas exhaustivas que regulen su peso, cuidar su cabello, depilarse y maquillarse. Pero ¿qué nos hace distintos? Se ha extendido a lo largo del tiempo que las mujeres tenemos un valor por nuestra belleza; eso es lo que nos diferencía del género masculino. Al creer que nuestro valor radica en ello es que hemos buscado innumerables alternativas para poder cumplir lo que nos dicen que es nuestro cometido principal. Muchas veces se nos culpa y señala como superficiales; siendo que de no buscar el ideal de belleza se nos critica y rechaza también. Al final, todos los recursos para perfeccionar nuestro físico se han vuelto un negocio tan redituable que nos han mostrado que el capitalismo y el patriarcado están estrechamente unidos. De alguna manera el sistema en el que vivimos está lucrando con nuestra inseguridades y la necesidad de pertenecer, ser amadas y ser suficientes. Romper este paradigma no será sencillo, más lo lograremos. No le debemos ninguna clase de belleza y perfección a nadie. Seguir siendo lo que somos es el mayor acto revolucionario. No hay un motivo real que nos haga desear cambiar lo que somos, ¿por qué no intentamos amar nuestros cuerpos por lo que éstos nos ofrecen?

COMPARTIR ESTA NOTA