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¿Por dónde empiezo a deconstruirme?

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Por: Charly Compeán @charlycompean

Si en tus propósitos de este año está el de deconstruirte, queremos acompañarte para que continúes este proceso más inspiradx y con más paciencia para ti y lxs que te rodean. Empecemos por definir este término más manoseado que pasamanos del metro; de acuerdo con la RAE, el proceso de deconstrucción consiste en deshacer analíticamente un concepto o construcción intelectual (o sea, una creencia) para mostrar sus contradicciones y ambigüedades y, finalmente, darle una nueva estructura. Aplicada a problemas de género como el machismo y la misoginia, la deconstrucción tiende a ser incómoda y dolorosa; de repente esas columnas que creíamos tan estables dentro de nosotrxs mismxs se sienten insostenibles. Personalmente siempre me he apoyado de otras personas en el camino, y por eso quiero compartir los consejos de un par de personas que me inspiran a no abandonar mi lucha y sentirme acompañada. 1. ¿Qué te llevó a iniciar tu proceso de deconstrucción? Ximena:, de 30 años, comunicóloga y especialista en relaciones públicas: "estoy en terapia junto con mi pareja, en su familia existen roles de género muy marcados y, sin importar cuán exitosa sea una mujer en su trabajo, tiene que cumplir con las labores del hogar y del cuidado de los hijos. Es un proceso lento pero vamos conquistando pequeñas victorias." Emmanuel:, de 32 años, comunicólogo y periodista: “Fernando, un ex jefe, me hizo ver cómo la convivencia diaria está llena de machismo disfrazado; por ejemplo, me explicó que el meme de las mamás luchonas es profundamente machista al normalizar el abandono de los padres y cargar la responsabilidad de los hijos solo a las madres." 2. ¿Qué resistencias identificaste en ti y en tus círculos cercanos? Ximena: “a pesar de las ideas machistas con las que mi padre creció, en casa, hermanas y hermanos cocinamos, limpiamos y trabajamos sin distinción. Pasa lo mismo con mis grupos de amigos y de trabajo que actúan por romper con estos esquemas… Poco a poco he logrado que mi pareja y su padre acepten y reconozcan que crecieron en un círculo machista”. Emmanuel: “con mi mamá y mis hermanas ha sido más complicado porque tienen el pensamiento de que por ser mujeres no pueden ser machistas. Esas pequeñas batallas han sido las más difíciles porque no quieres lastimar la relación con esas personas y al final te metes con su normalidad… Creo que es fácil caer en la trampa de decir ‘FUI machista’ pero aún me sigo descubriendo en actitudes o pensamientos de este tipo”. 3. ¿Qué ha pasado en ti y en esos círculos a partir de ese cambio? Ximena: “Me siento diferente, más libre, aunque algunas amistades se han ido alejando sin querer, quizá por las ideas tan separadas de sus familias y relaciones actuales.” Emmanuel: “He sentido que mis relaciones son más profundas, creo que cuando quitas estos estereotipos de lo que los demás deben de ser para ti y lo que debes de ser tú para ellos, brotan las esencias de las personas, y ellas mismas se dan el permiso de mostrarse así contigo.” 4. ¿Qué es lo que más has disfrutado de este proceso y por qué continúas haciéndolo? Ximena: “reconocerme como una mujer hábil en el campo de mi profesión, que puedo llevar a cabo labores consideradas “rudas” y poder tener múltiples tareas sin sentirme menos feminista. Me motiva saber que el siguiente paso será erradicar esas costumbres en mi familia.” Emmanuel: "con el machismo te sientes incompleto, que nunca vas a estar a la expectativa… Quitarnos de estas cargas nos libera de ser algo específico y solo ser quienes queremos ser. Con mis amigos, por ejemplo, se ha vuelto común abrazarnos y no quedarnos callados ante actitudes machistas incluso entre nosotros. En mi trabajo poco a poco logré cambiar la perspectiva sobre las marchas feministas, por ejemplo, y ahora se cubren con mayor enfoque en sus motivaciones y no en los destrozos y pintas.” 5. Finalmente, ¿qué cambios esperas ver en ti y en tu entorno inmediato de continuar con tu proceso de deconstrucción? Ximena: “me veo en paz, con mejores oportunidades para todos y, para las mujeres, de ocupar más lugares directivos en empresas, en política y en sus propias comunidades. Me encantaría un mundo donde el machismo sea historia, una anécdota y un término del pasado”. Emmanuel: "me gustaría influir lo suficiente como para cambiar la línea editorial del medio en el que trabajo y provocar que todos inicien un proceso como el que a mí me ayudaron a llevar. Yo espero que la gente a mi alrededor se vaya liberando de las cargas que los oprimen. Esperaría que los medios y las marcas difundan más tajantemente estas ideas anti machistas para llegar a suficientes niñxs en su etapa formativa y crear generaciones más libres de violencia.” A ti que llegaste hasta este punto, ¿qué te inspira y qué obstáculos has logrado vencer en tu proceso? Recuerda que la deconstrucción también es una decisión diaria de intentar ser mejor cada día.

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